Salmos 84. Podemos encontrarnos con Dios en cualquier parte en cualquier momento, pero sabemos que asistir al lugar donde se congrega la iglesia nos ayuda a alejarnos del bullicio de la vida pues entramos donde podemos meditar y orar con tranquilidad. Encontramos gozo, no en el hermoso edificio, sino en la oración, el canto, la enseñanza, la predicación y la comunión. Anhelo por la casa de Dios.

Salmos 84:1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

Salmos 84:2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

Salmos 84:3 Aun el gorrión halla casa,
Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.

Salmos 84:4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;
Perpetuamente te alabarán. Selah

Podemos encontrarnos con Dios en cualquier parte en cualquier momento, pero sabemos que asistir al lugar donde se congrega la iglesia nos ayuda a alejarnos del bullicio de la vida pues entramos donde podemos meditar y orar con tranquilidad. Encontramos gozo, no en el hermoso edificio, sino en la oración, el canto, la enseñanza, la predicación y la comunión.

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