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La Poderosa Pluma De Issac

Reconocido como el padre de la himnodia inglesa, el siervo Isaac Watts fue un escritor evangélico prolífico y un predicador sobresaliente de la Palabra de Dios que ocupa un sitial preponderante en la historia del cristiano de la Edad Moderna. Conducido por el Señor, difundió con gran dedicación la fe en el Creador y compuso más de ochocientos himnos que hasta el día de hoy resuenan en las iglesias y los templos de todo el mundo.

Nacido el 17 de julio de 1674, en la ciudad de Southampton, situada en el sur de Inglaterra, fue el hijo mayor de los nueve vástagos de los creyentes Isaac Watts y Elizabeth Taunton quienes conformaron un matrimonio de disidentes protestantes que siguió la sana doctrina y debido a ello enfrentó una serie de tribulaciones. Ambos le inculcaron la piedad en sus actos y una dedicación profunda y verdadera para las cosas de Jehová.

Desde sus primeros días de vida, se acostumbró a escuchar el Evangelio y a orar al Mesías. También se habituó a ver a su padre en problemas con la justicia inglesa por su fidelidad al Salvador. Incluso, en una ocasión, fue amamantado por su madre en la puerta de la prisión de Southampton, en la que fue recluido su progenitor, mientras ella cantaba alabanzas al Redentor y leía pasajes de las Sagradas Escrituras para reconfortarse y tranquilizarse.

En el inicio de su infancia, mostró una enorme avidez por aprender las verdades de la Biblia y un talento innato para la creación de rimas. En su hogar, a los cuatro años de edad, comenzó a estudiar latín. Dos años después, fue enviado a la escuela King Edward VI, una institución gratuita en aquel momento y dirigida por el reverendo John Pinhorne, donde recibió una excelente formación académica y aprendió hebreo, griego y latín.

Cuando tuvo quince años de edad, le confió su vida a Jesucristo y lo recibió como su único Salvador. En aquel momen-to, además, su notable intelecto despertó el interés del doctor John Speed, un erudito de su localidad, y de otras personalidades de su localidad quienes le ofrecieron apoyarlo para acceder a estudios universitarios con miras a unirse a la Iglesia anglicana. Sin embargo, prefirió rechazar las diferentes propuetas. En 1690, fiel a las convicciones espirituales de sus padres, se digirió a la urbe de Londres para completar su aprendizaje en una academia disidente del barrio de Stoke Newington, en-cabezada por el pastor Thomas Rowe, encumbrado maestro que impulsaba la teología calvinistas, quien lo invitó a profun-dizar sus conocimientos sobre Dios. En ese templo del saber, realizó laboriosos análisis y se nutrió con una serie de libros de fe.

Tras cuatro años de intensa preparación, en abril de 1694, regresó a su casa para pasar un tiempo de oración y retiro en el que alabó a Jesús y creó un conjunto de poemas dedicados a glorificar el poder del Creador. Fueron alrededor de dos años y medio en los que se consagró a intensificar su conexión con el Hijo del Altísimo y darle vida a un puñado de versos que, en 1707, se transformaron en la obra “Himnos y cánticos es-pirituales”.

El varón Jhon Hartopp, un creyente piadoso, lo contrató el 15 de octubre de 1696 como tutor de su hijo y lo invitó a vivir en su mansión del barrio de Stoke Newington, emplazado en el norte de la capital del territorio inglés, donde encontró un aposento completamente entregado a los propósitos del Rey de reyes. El 17 de julio de 1698, compartió su primera prédica a la congregación del reverendo Isaac Chauncy de la que for-maban parte los Hartopp.

En febrero de 1699, fue nombrado predicador asistente del siervo Chauncy y empezó a evangelizar a sus ovejas, los sábados por la mañana, con poderosos mensajes que impacta-ron profundamente los corazones de quienes tuvieron el pri-vilegio de escucharlo en un templo localizado en el corazón de Londres. Posteriormente, el 15 de enero de 1702, luego de la renuncia del hermano Chauncy, fue convocado para hacerse cargo de esta iglesia.

El 18 de marzo de 1702, asumió su misión pastoral y de inmediato demostró su eficiencia para transmitir el mensaje divino. Para que sus oyentes pudieran entender lo que decía, se concentró en la sencillez y la claridad de su predicación. Des-de su posición, favoreció la formación de personas capaces de anunciar con idoneidad las buenas nuevas.

Y pese al resquebrajamiento progresivo de su salud, fue ministro de Cristo por más de cuatro décadas.

Memorable portavoz de Dios, sufrió por desgracia diver-sos males físicos, en los primeros años de su labor evangelísti-ca, que lo llevaron a instalarse en 1712 en la residencia del va-rón Thomas Abney, misericordioso seguidor del Mesías, quien junto a su esposa Mary Gunston lo cobijaron y lo ayudaron a restablecerse. En aquel lugar, en medio de un ambiente de paz y con todos los cuidados posibles, moró hasta el final de su existencia.

Uno de los escritores más populares de su época, lideró la transformación de la música congregacional inglesa. En ese sentido, y aunque creía que los autores antiguos debían ser imitados, desarrolló creaciones sagradas originales, basadas en la Biblia, que abordaron su amor, sus miedos, sus esperanzas, su fe, su asombro, su dolor y su alegría. Todo empezó un día que su padre lo desafió a que escribiera algo que valiera la pena cantar.

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betelcali16715
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